CMPC, al rescate del Toromiro

+Hace 60 años que desapareció en Rapa Nui el último árbol que había en estado silvestre en la isla.

 

+Desde hace más de una década que la empresa papelera trabaja en el rescate y reintroducción de este árbol ceremonial en ese territorio polinésico.

 

El Toromiro es una especie arbórea endémica de Rapa Nui, el cual sufrió una progresiva disminución como consecuencia de su explotación desmedida por parte de los habitantes de la isla, en esto jugó también un rol importante el desarrollo agrícola, la introducción de conejos, ovejas y caballos por parte de colonos europeos y el corte indiscriminado por lo apetecida que es su madera para tallados, terminó agotando este recurso en el año 1960 con el talado del último  ejemplar silvestre, árbol que estaba en la ladera del volcán Rano Kau.

 

Este árbol no sobrepasa los 2 metros de altura (Sophora toromiro), posee hojas compuestas por folios y sus flores tubulares son de un hermoso tono de amarillo y muy parecidas al copihue.

 

Afortunadamente con la llegada de europeos a la isla, también viajaron botánicos y exploradores lo que permitió que se llevaran algunos ejemplares y semillas a diversos lugares del mundo, como Alemania, Australia y Suecia, donde se han conservado especies, en Chile, es el Jardín Botánico de Viña del Mar, lugar donde tuvieron un ejemplar que dejó muchas semillas hasta su muerte en 1999, de esta forma se obtuvieron 6 ejemplares el año 2006 por parte de CMPC para iniciar un inédito programa de recuperación y conservación del Toromiro. Todo esto después de múltiples estudios genéticos a las plantas, para asegurar que las especies eran Toromiros, así lo explica el gerente de Tecnología y Planificación forestal de CMPC, Jean Pierre Lasserre, quien lidera el trabajo en la actualidad desde Los Ángeles.

 

Así él trabajó se ejecutó entre los años 2008 y 2011, logrando CMPC su reproducción, aplicando para esto la técnica de propagación vegetativa, pudiendo posteriormente masificar la especiepor medio de injertos.

 

Al ser esta reproducción exitosa se efectúa un convenio entre CMPC, Conaf y la Universidad de Concepción para recuperarlo. Ha pasado hasta hoy más de una década de trabajo e investigación, lo que permite pensar positivamente en volver a reforestar en un mediano plazo Rapa Nui, con el árbol que un día proliferó en ese territorio insular de Chile y que tiene significado importante para sus habitantes.

 

Y este trabajo de recuperación tiene mucha conexión con Biobío ya que el laboratorio de Biotecnología ubicado en el edificio corporativo de la empresa papelera en Los Ángeles y el Vivero Carlos Douglas en Yumbel, son los lugares donde este trabajo ya ha dado frutos con una importante cantidad de árboles de diferentes edades con los que se trabaja.

 

Según explica el propio Lasserre, no es algo fácil la reintroducción del Toromiro, ha habido intentos, no fructificando ninguno, esto producto de los cambios en las condiciones del territorio insular causado por la degradación antropogénica.  La ecología de la isla ha sido alterada y estos cambios dificultan el crecimiento del Toromiro en lo que era su habita natural.

 

Señala además el investigador: “Logramos detectar tras una ardua investigación  que habían pasado tantos años sin la presencia del Toromiro en la isla, que finalmente se había perdido la asociación con otros organismos que permitían que el árbol creciera en ese lugar, descubriendo que no tenía la asociación con una bacteria, Rhizobium, que es la que le permite crecer al capturar el nitrógeno, al estar en la misma línea que las leguminosas, como el poroto o lentejas, las cuales tienen la capacidad de capturar el nitrógeno del aire y traspasarlo a la planta”. Ahí destaca lo valiosas que son para ellos cada una de las semillas, y que deben tratar de multiplicarlas al máximo. Complementa lo indicado explicando que tienen una técnica llamada micropropagación, que es partir de un pequeño tejido de la semilla, para lograr miles de plantas, y si no millones eventualmente. De esta forma han tenido avances muy importantes y creen que este año es clave para retornar el Toromiro a la isla.

 

La meta hoy entonces es devolver el árbol a la isla, que ya se tiene en viveros en el país, acá entonces es fundamental el trabajo con Conaf y la Universidad de Concepción, por cierto, además el apoyo de investigadores de Universidades de Nueva Zelandia y Australia.

 

La dificultad está en reintroducir el árbol a la isla, y que viva, los científicos tienen la hipótesis de que debido a la ausencia de tantos años del Toromiro en Rapa Nui, el suelo perdió bacterias fundamentales que ayudan a que el árbol absorba nutrientes necesarios para el crecimiento. En este contexto es que los investigadores en el laboratorio de Los Ángeles están abocados a encontrar las mejores cepas de bacterias que se asocien a las plantas de Toromiro, permitiendo su adaptación al lugar en que una vez era una especie abundante.

 

Otro de los expertos que trabaja en este proyecto de recuperación es Jaime Espejo, consultor de la gerencia de Silvicultura y Tecnología de CMPC y doctor en Ciencias Forestales, quien menciona “El trabajo de macropropagación que estamos realizando con el Toromiro, visualizando en obtener semillas en el mediano y largo plazo, fue utilizar la técnica de injertos, una de las varias técnicas de propagación de las plantas, porque sabemos que al corto plazo tenemos floración y así obtenemos los cruzamientos y logramos las semillas. Básicamente este trabajo se hizo en viveros y al 4to. o 5to. año ya teníamos ejemplares que estaban floreciendo y están contribuyendo con el flujo de polen y obteniendo así semillas”, agrega además el doctor Espejo que les gustaría que fuera sostenible en el tiempo la `producción de semillas, dice que los árboles algunos años son muy prolíficos, por lo que entregan hartas semillas y flores, indicando que el Toromiro tiene un mecanismo de autopolinización y carga muchas flores, pero no todas estas llegan a semillas.

 

En lo personal Jaime Espejo reconoce que este trabajo es un gran desafío, dice “es un trabajo en equipo, aquí no es una persona, aquí hay mucha gente, algunos ya fuera de la compañía, pero es parte de un equipo dejar un legado”, reconoce el investigador, que él busca dejar un aporte a las futuras generaciones.

 

Otra parte importante del trabajo se hace en terreno, en el vivero Carlos Douglas, ubicado en la comuna de Yumbel. Juan Andrés Celhoy, subgerente de producción indica que este es uno de los viveros más grandes de Sudamérica, poseen semilleros dedicados a la conservación del Toromiro, están los árboles madres o base del material genético original “es puro y está resguardado, bajo techo para evitar las heladas, recordemos que provienen de semillas de árboles que actualmente están extintos en su lugar de origen, Rapa Nui, allí no hay heladas, a diferencia de en nuestra zona, es por esto tenemos que protegerlos”, señala.

 

El ejecutivo comenta además que en el vivero se trabaja no solo en la producción asociada a CMPC, se producen bastantes plantas nativas, del orden de las 600 a 800 mil plantas nativas anualmente y una fracción de eso es para las restauraciones que requiere la plantación de la empresa, además hay plantas para particulares, hoy existe un creciente interés por plantar y recomponer la vegetación nativa, y en Carlos Douglas están trabajando también para eso.

 

El vivero tiene una superficie que bordea las 165 hectáreas, con un sin número de especies, entre las cuales destaca el Toromiro, que deberá desde acá emprender el regreso a su isla, Rapa Nui.

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